¿Cómo mejorar el sistema inmune con la quiropráctica?

Durante estos últimos meses, el coronavirus (or COVID-19) ha infectado a miles de personas en todo el mundo provocando una reacción del sistema inmunitario. La respuesta ante el virus ha sido dispar, ya que algunas personas se vieron seriamente afectadas llegando incluso a perder la vida mientras que muchas otras apenas tuvieron síntomas.

¿Qué marca la diferencia?

La respuesta es su sistema inmunitario, un sorprendente mecanismo natural de protección de nuestro cuerpo que está diseñado para defendernos contra millones de bacterias, microbios, virus, toxinas y parásitos que invaden nuestro organismo. Su función es atacarlos de manera organizada e intentar eliminarlos por completo para que dejen de ser una amenaza para nuestra salud.

En este contexto, uno de los objetivos de la atención quiropráctica es ayudar al sistema inmunitario a funcionar de manera óptima, mejorando la comunicación de sus órganos con el sistema nervioso para que la respuesta de nuestro cuerpo frente a agresores externos o internos sea lo más efectiva posible.

"La atención quiropráctica favorece la comunicación entre nuestro sistema nervioso y nuestro sistema inmunitario, manteniéndolos equilibrados y saludables".

Aaron Morris

¿Cómo mantener fuerte nuestro sistema inmunitario?

Últimamente se habla mucho acerca de todo lo que debemos hacer para protegernos a nosotros mismos y a los demás. Lavarnos las manos, estornudar o toser en el codo y mantener distancia de seguridad entre nosotros es muy importante, pero también lo es conocer la forma en la que nuestro cuerpo puede defenderse de manera natural.

La salud de nuestro sistema inmunitario está estrechamente relacionada con el buen funcionamiento de nuestro sistema nervioso.  Estos dos sistemas trabajan juntos para detectar cambios dentro y fuera de nuestro cuerpo y así poder lanzar una respuesta inmunitaria efectiva frente a patógenos invasores y lesiones en los tejidos.

Una de las principales defensas con las que cuenta nuestro cuerpo son las unidades celulares neuroinmunes, estructuras compuestas de células nerviosas y células inmunes, que se comunican entre sí a través de mensajes químicos. Cuando sienten la presencia de un invasor externo en el cuerpo, como por ejemplo un virus o una bacteria, liberan sustancias químicas que inician una respuesta por parte del sistema inmunitario y envían mensajes para decirle al cerebro lo que está ocurriendo.

Por esta razón, es muy importante que haya una muy buena comunicación entre el cerebro y el resto del cuerpo, principalmente a través de los nervios y la médula espinal, alojada dentro de la columna vertebral.

Para que esta vía de comunicación funcione de manera óptima, la columna vertebral debe estar alineada y ser flexible. La tensión y los bloqueos que impiden a la columna moverse correctamente afectan a la forma en la que nuestro cerebro interpreta la información de lo que está sucediendo dentro y fuera de nuestro organismo, disminuyendo su capacidad natural para defendernos.

Una subluxación (más conocida como “pinzamiento”) se da cuando una o más vértebras pierden su alineación y movilidad y provocan una interferencia en la médula espinal o en los nervios espinales adyacentes, alterando el flujo de información entre el sistema nervioso y el resto de los sistemas del cuerpo, lo que conlleva una disminución en la capacidad natural de nuestro organismo para adaptarse y reaccionar frente al entorno.

Cuando un quiropráctico corrige estas subluxaciones, ayuda al cerebro a ser más preciso, a ver mejor lo que sucede dentro y fuera del cuerpo para poder dar una respuesta inmunitaria rápida y efectiva.

La atención quiropráctica favorece la comunicación entre nuestro sistema nervioso y nuestro sistema inmunitario, manteniéndolos equilibrados y saludables.

El estrés puede provocar enfermedades

El ritmo acelerado que caracteriza a las sociedades actuales influye muy negativamente en nuestra vida diaria, haciéndonos vivir en un estado de estrés crónico y caos, constantemente ocupados, con múltiples obligaciones y sometidos a una gran presión las 24 horas del día, los siete días de la semana.

Los episodios breves de estrés no son un problema, ya que nuestro cuerpo está preparado para lidiar con eso. El verdadero problema aparece cuando se vive bajo un estrés crónico o un estado de “emergencia” constante, algo para lo que los seres humanos no estamos diseñados. El estrés desestabiliza nuestro cerebro y nuestro cuerpo, debilita el sistema inmunitario y contribuye a agravar enfermedades. Por esa razón, 9 de cada 10 visitas médicas son por trastornos relacionados con el estilo de vida y el estrés.

¿Cómo afecta el estrés a nuestro organismo?

El sistema nervioso autónomo, controla las acciones que son automáticas, las que hacemos sin pensar, como la respiración o el latido de nuestro corazón e incluso dirige nuestros órganos inmunes, como el bazo, las amígdalas y los ganglios linfáticos.

El sistema autónomo está formado por el sistema nervioso simpático (el “acelerador”) y el sistema nervioso parasimpático (el “freno”).

  • El simpático se activa cuando percibimos estrés o peligro, real o imaginario, preparando el cuerpo para situaciones que requieren estado de alerta o fuerza o las que despiertan temor, ira, emoción o vergüenza.
  • El parasimpático se activa cuando estamos calmados y tranquilos y se relaciona con funciones de salud y bienestar, como la digestión, la recuperación del cuerpo y el descanso.

El sistema simpático es un mecanismo primitivo, muy útil hace millones de años cuando teníamos que preocuparnos de huir de los depredadores que querían comernos para la cena.

En estas situaciones de estrés extremo como ésta, el cuerpo destina el 100% de sus recursos a salvarnos la vida y mantenernos a salvo de la amenaza que tenemos delante. El sistema nervioso simpático provoca la liberación de las hormonas del estrés, principalmente adrenalina y cortisol, que estimulan los músculos del corazón para aumentar la frecuencia cardiaca, dilatan los bronquios de los pulmones (incrementando la retención de oxígeno), los vasos sanguíneos que irrigan el corazón y los músculos esqueléticos, aumentando el suministro de sangre.

Cuando nuestro cuerpo entra en este estado, la actividad de otras funciones corporales que son esenciales para nuestra salud se suprimen temporalmente: la función reproductiva, el descanso, el deseo sexual (nadie piensa en hacer la siesta o mantener relaciones sexuales cuando le persigue un tigre), una digestión adecuada y, por supuesto, nuestro sistema inmunitario. El estrés inhibe estas funciones esenciales para la salud como una forma de movilizar y priorizar la energía para mantenernos vivos.

Como mencionamos anteriormente, los momentos breves de estrés no son un problema, ya que nuestro cuerpo está preparado para lidiar con eso, pero desafortunadamente en el siglo XXI, vivimos en un estado de estrés crónico y padecemos sus consecuencias: reducción de la libido, ansiedad, aceleración, irritabilidad y agotamiento, entre otras.

Ya no tenemos que preocuparnos por los depredadores que intentan comernos, sin embargo los tigres han sido reemplazados por plazos, jefes insoportables, agobios, presión constante, trabajo sin descanso (y sin movernos lo suficiente), problemas de pareja, de dinero, etc.

El estrés crónico de la vida moderna nos hace vivir sin pausa en modo de emergencia y eso es lo que nos está enfermando.

quiropractico en barcelona
¿Cómo beneficia la quiropráctica a nuestro sistema inmunitario?

Está demostrado que el cuidado quiropráctico frecuente ayuda a equilibrar nuestro sistema nervioso y activa el sistema neuro-endocrino-inmune. Esto quiere decir que, al restaurar la alineación y la movilidad de nuestra columna vertebral, el cerebro funciona de manera más equilibrada y disminuye la tensión acumulada en el cuerpo, ayudándonos a salir del bucle de estrés crónico (sistema de emergencia, “acelerador”) y a volver a un estado saludable y estable (el “freno”), devolviendo al cuerpo su normalidad.

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